Muchos padres se quejan con demasiada frecuencia de la actitud de sus hijos en relación con la tarea escolar y el aprendizaje. Es muy frecuente escuchar comentarios como “no puedo hacer carrera de mi hijo/a”, “no hay quien le siente a hacer los deberes” “se distrae continuamente” “el maestro o profesor ya no sabe qué hacer con él… Seguramente que no han caído en la cuenta de que cambiar estas actitudes es una tarea fácil, pero en la que ellos -los padres- tienen mucho que aportar.
El gran pedagogo y maestro Célestin Freinet nos propone un sencillo cuento-parábola que nos abre las puertas para esta reflexión: Es la historia de un caballito que no quería beber. Por más que hacía el joven que le atendía, el caballito se negaba a beber. Le obligaba -pero nada-, le pegaba -pero nada-, le cambiaba el agua -pero ¡ni por esas!. El caballo se negaba a beber. Hasta que un agricultor más experto le hizo ver que lo que le pasaba al caballo es que ¡no tenía sed! Y lo que tenía que hacer era provocársela. El joven montó en el caballo correteó y jugó con él y el caballito después de un buen rato él mismo buscó el abrevadero y se puso a beber con ansiedad.
¿No será que nuestros hijos/as no tienen sed para aprender, o que no se sabe provocarles la sed, o no se les ofrece los sabores que a ellos les gustaría probar…? Este es el sentido que hemos de dar a nuestra reflexión sobre todas esas quejas que los padres lanzan alarmados cuando sus hijos se desinteresan de la tarea escolar. La respuesta se llama motivación. Los niños y niñas, adolescentes, jóvenes y adultos para realizar una tarea necesitan estar motivados. Todos necesitamos ese motor que haga ponerse en marcha la voluntad, que mueva todo el engranaje que configura el psiquismo humano para el aprendizaje y determina nuestro crecimiento educativo.
Pues bien, a ese motor-motivación lo defino como la “reina de la casa”. Y me refiero con ello a la casa como metáfora de la personalidad del niño y como metáfora del hogar-familia que es fundamental para que pueda representar el primer fogonazo para ponerse en marcha el motor y además como combustible necesario que haga posible que esa sed de aprendizaje tenga continuidad y no se detenga en ningún momento de nuestra vida
Ese es el sentido sobre el que voy a reflexionar y a dialogar con los amables lectores/as que lo deseen a lo largo de una serie de temas que creo que son fundamentales para ayudar a poner en marcha en los hijos el motor-motivación del aprendizaje y sus carburantes. Seguiremos reflexionando…
Luciano
Un comentario en “LA MOTIVACIÓN: REINA DE LA CASA”