Las Navidades y sobre todo la festividad de los Reyes Magos son un tiempo propicio para ejercitar la cultura del regalo. La carta a los Reyes Magos y su visita a nuestras casas suele ser un momento de gran trascendencia e intensidad en la vida familiar que ocupa la vida de los niños durante muchos días, llenándola de ilusión y ensueño. En el mundo de sus intereses el juguete es principal protagonista. Por ello puede ser también un buen momento para que los padres y adultos reflexionemos sobre la importancia que tiene el juego y los juguetes en el mundo infantil. Esta es la finalidad de este breve comentario. Porque cuando un niño/a pide un juguete los adultos hemos de tener claro que no solo vamos a satisfacer sus deseos sobre aquello que le atrae, sino también en que la satisfacción de ese deseo puede incidir de forma significativa, positiva o negativa, en su desarrollo personal y social. De ahí la importancia que adquiere analizar el valor educativo del juego y del juguete, y reflexionar sobre sus características y sobre su uso.
Relación juego-juguetes:
Sin entrar en toda la profundidad educativa que tiene el tema del juego para todas las personas -niños, jóvenes o adultos- pues superaría los límites de esta breve reflexión, desde el ámbito de la educación y la orientación psicológica se ha de significar la íntima relación que existe entre la necesidad que tiene el niño de jugar y los juguetes con los que juega.
El juego, incluso para los adultos, es una actividad humana que responde en general a la necesidad que tiene, entre otras razones, de ejercitarlo como entretenimiento, como medio de expresión y liberación de energías, o como medio de poner en acción tendencias innatas que están ausentes en nuestras actividades cotidianas. El juego para los niños es además un medio para llevar a su vida el mundo rico y variado de su imaginación. Para él, el juego, es una acción natural y espontánea que ocupa la mayor y mejor parte de su actividad diaria y que es fuente de alegría que conecta perfectamente con la búsqueda del éxito en sus recreaciones fabuladas. Todo su ser, sus pensamientos, sus emociones, sus deseos… se implican cuando juega. Se puede decir que el juego en la infancia representa la antesala en la que se entrenan para acceder al mundo del trabajo. De ahí la importancia que tiene como elemento motivador y conector con la actividad escolar. A ello hemos de añadir su valor educativo como medio importante de socialización cuando se trata de juegos compartidos. La necesidad de reglas con sus prohibiciones, sus opciones y caminos a recorrer son una fuente inagotable para un desarrollo educativo armónico e integral.
Esta reflexión sobre el juego nos lleva directamente a valorar la importancia que tienen los juguetes que ponemos a su disposición o regalamos, porque, aunque los niños no siempre los necesitan para imaginar y recrear sus juegos, la mayoría de las veces son un instrumento imprescindible para el desarrollo de su trama. El juego y los juguetes están íntimamente relacionados. De ahí la importancia que tiene valorar ambos aspectos cuando se trata de escoger el juguete que vamos a regalar a los hijos, de aconsejarlos cuando se van haciendo mayores, o simplemente de crear las condiciones necesarias para que los mismos niños escojan los más adecuados para su edad.
Aspectos orientadores:
Cuando los padres o educadores miramos esta relación juego-juguetes desde una posición educativa hemos de reflexionar sobre tres aspectos que creo que son fundamentales:
La importancia de la observación del niño cuando juega: El juego para el niño es un acto muy complejo que de alguna manera y en función de su edad le va ayudando a recrear su mundo interior y su personalidad. En sus juegos, de alguna manera, van manifestándose las inclinaciones del niño/a, sus respuestas emocionales y en gran parte su forma de ser, de pensar y de actuar. El juego y los juguetes son la mejor fuente que puede proporcionar a unos padres criterios para conocer a sus hijos.
Las relaciones afectivas que se establecen entre el niño y sus juguetes: Sin duda entre el niño y su juguete preferido o sus juguetes se establece una relación afectiva que suele durar en el tiempo. Se puede decir que el juguete u objeto preferido forma parte de su ser y por tanto con pretensiones posesivas. Además, en esas pretensiones manifiestan muchas veces sus carencias afectivas que se han de tener en cuenta para ocuparlas, corregirlas y encauzarlas en sus procesos formativos y en el desarrollo de su personalidad. Por otra parte, la relación afectiva del niño con el juguete y sus manifestaciones en forma de alegría, tristeza, desdén, incluso afán de destrucción, proporciona una información muy necesaria para encauzar comportamientos no siempre deseables en los hijos.
Su incidencia en el desarrollo de su personalidad: Como ya se ha dicho, el juego es una actividad muy importante para la educación del niño y por tanto en la formación y desarrollo de su psiquismo. Interpretar el juego y los juguetes que utiliza en él, así como sus relaciones en los juegos grupales proporciona datos muy importantes para conocer y reorientar la personalidad de un niño. Algunas conductas llamativas por alarmantes en el juego y con los juguetes deben poner en guardia a padres y educadores. Una intervención a tiempo puede corregir conductas que si se van dejando puede producir daños irreparables en el desarrollo de su personalidad
¿Qué juguetes?:
Si no queremos que el niño/a archive rápidamente en el “cajón de los juguetes olvidados” el juguete o los juguetes que le han traído los Reyes o le hemos regalado para su cumpleaños es necesario tener en cuenta algunos criterios básicos:
El juguete tiene que divertir. Los niños/as buscan preferencialmente el juguete que responda a su principal deseo, que es entretenerle; vivir su mundo particular de ensueño e ilusión al que poder dedicar su tiempo: que lo es todo en los primeros años de su vida.
Que se adapten a su edad. Cada etapa de la vida de un niño tiene sus preferencias e intereses, aunque no se pueda generalizar; de ahí la importancia que tiene en este tema la observación de los adultos.
Que forme parte de un acontecimiento familiar vivido donde adquiere su importancia el elemento sorpresa. Preparar al niño para recibir el juguete es una tarea previa que educa sus deseos, su imaginación, sus emociones, sus motivaciones… En esa tarea es importante el sondeo y la orientación sobre sus gustos y aficiones. Muchas veces los juguetes se suelen comprar en función de las apetencias de los padres, que suelen disfrutar con los juguetes de sus hijos.
Limitar su cantidad. La abundancia de juguetes, muchos no deseados, invitan a su abandono. El juguete ha de responder siempre a una emoción, a una necesidad. Hay que pensar que muchas veces cualquier objeto material, una planta, un cartón, una piedrecita puede ser origen de un juego infantil más importante que el que le proporciona un juguete fabricado.
En esa tarea previa de que hemos hablado cobra importancia la sugerencia de los adultos para orientar desde una perspectiva educativa. Un juguete puede ser el comienzo de un juego a desarrollar en varias etapas que dan vida a una trama continuada donde los niños desarrollan una actividad que invita a la invención y a la creatividad.
Un tema a tener muy en cuenta desde una perspectiva educativa es analizar y reflexionar sobre el marco y el lugar que ocupan los juguetes en el hogar familiar. Organizar el tiempo y el espacio dedicado al juego y a los juguetes es un aspecto fundamental en la tarea educativa de los padres a las que han de dedicar una atención especial.
Actualmente la demanda por las nuevas generaciones desde edades muy tempranas de juguetes electrónicos y dispositivos digitales es extraordinaria. La gran cantidad de tiempo que dedican nuestros jóvenes y niños a dichos dispositivos invitan a padres y agentes educativos a una seria reflexión. Son muchos los efectos positivos que sin duda estos medios proporcionan en la educación, pero también son visibles las muchas patologías que desarrollan por su uso ilimitado e inadecuado. Por su incidencia en el desarrollo de la personalidad desde la más tierna infancia urge un estudio serio desde una perspectiva integral y educativa. Seguiremos reflexionando sobre ello