Acuerdo con mi pareja
Mi hijo o hija tiene que recibir el mismo mensaje de papá y de mamá, las mismas normas y límites. Si recibe mensajes contradictorios, primero le puedo desconcertar y después intentará sacar partido al desacuerdo. Por tanto debo de evitar:
- desautorizar lo que mi pareja ha dicho delante del niño,
- discutir las normas delante de él,
- criticarnos con él presente,
- incumplir los acuerdos con el mensaje “que no se entere papá o mamá”.
Ser ejemplo positivo
Soy siempre el ejemplo y el espejo en el que se refleja mi hijo/a. Me observa y aprende de mis actitudes, reacciones o de cómo resuelvo determinadas situaciones. Como madre o padre: “Estoy obligado a ser un ejemplo positivo para mi hijo/a, porque de mi ejemplo aprenderá, para bien o para mal” NO PUEDO EXIGIR LO QUE YO NO CUMPLO.
Educar con afecto
Tiene percibir que papá y mamá se quieren y a su vez sentirse querido. Tengo que demostrárselo con abrazos, besos, caricias…, escucharle, dedicarle tiempo, tener detalles, tener paciencia. Pero quererle no es darle todo lo que pide, no excluye que adopte medidas, que le corrija, que le exija o que le entrene para que aprenda que ciertas cosas requieren esfuerzo para conseguirse.
Enseñanza directa
Enseñarle directamente y de una forma sencilla y concreta lo que quiero que haga, cómo deseo que se comporte o actúe en determinadas situaciones.
Disponer de normas y límites
Mi hijo/a debe disponer de unas normas y límites claros y concretos. Adaptadas a su edad, su capacidad y sus circunstancias. Normas y límites referidos a la propia seguridad, respeto a tiempos y horarios, relación con las personas, cuidado de objetos, etc. Las normas y límites tienen su razón: hablar y razonar con mi hijo, explicarle los motivos de la actuación.
Reforzar las conductas adecuadas
El refuerzo positivo de las conductas y actitudes adecuadas es una de las medidas educativas más eficaces. Cuando refuerzo, pongo mi atención en la conducta adecuada y le envío el mensaje de que “así es como esperamos que actúes la próxima vez”. Las formas de reforzar son variadas. Una de las más eficaces suele ser prestar especial atención al comportamiento adecuado. Otras son el elogio y la aprobación o asociar el hecho de disfrutar de determinados privilegios, actividades u objetos a comportamientos adecuados: “hasta que no hagas esto, no puedes hacer lo otro”.
Adoptar medidas si se incumplen las normas
Si establezco unas normas y límites estoy obligado a ser coherentes y procurar su cumplimiento. Si no cumplen las normas debo adoptar medidas para que su incumplimiento tenga consecuencias. Si no hay consecuencias, las normas y los límites dejan de ser efectivos, se disipan y pierden su función. Pero peor aún es cuando de forma arbitraria, unas veces tienen consecuencias y otras no.